
Como dice Andrés Moncayo en una entrevista a CNN, uno de los principales problemas que existe con Internet y la Web 1.0, es el uso indiscriminado de obras con derecho de propiedad. Sin embargo, la globalización y la necesidad de las personas por ver, leer y escuchar lo que el resto de las personas están comentando, hace estériles los esfuerzos gubernamentales por legislar al respecto.

Esta misma necesidad de interacción inmediata ha empujado al nacimiento de la Web 2.0. Ahora la comunicación entre los medios digitales y la audiencia es bilateral. No es como cuando leo un diario o veo un programa de televisión, donde solamente absorbo la información. Ahora existe la posibilidad de replicar automáticamente a ese mismo medio una inquietud, una opinión o una sugerencia. Twitter, el miniblogger más famoso actualmente es el buque insignia de este diálogo instantáneo entre el medio y su público. Tener cuenta en este portal no es una moda, sino aprovechar algo que tiempo atrás era una utopía.
Desde que Internet se empezó a masificar en 1995 el avance tecnológico-virtual no ha parado. Todo indica que ya pronto se viene la Web 3.0. ¿Alguien se ofrece para definirla? Algunos ya se atreven a hacerlo.
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