Desde pequeños escuchamos que para ser millonarios hay que crear un producto que sea consumido por grandes cantidades de personas. Mientras más famoso el producto, más se debe vender. Pero, ¿qué pasaría si le digo que gracias a Internet, los productos más rentables son los menos populares?
Es lo que postula Chris Anderson, editor jefe del medio digital Wired, quien utiliza el término The Long Tail (La larga cola) para referirse a la enorme cantidad de productos “fracasados” que han encontrado sus nichos en el mercado virtual. Entre estos portales visionarios se encuentran: Amazon; Ebay; iTunes; Rhapsody; Netflix y hasta el mismísimo Google, que incentiva los avisajes publicitarios de empresas pertenecientes al grupo de esa larga cola que tienen como objetivo a clientes específicos.
Este nuevo concepto de comercio cambia el status quo que consistía en que: el que vende más gana más. Ahora existen productos y servicios que apuntan a satisfacer lo que los grandes mercados no consideran. Películas independientes, música underground, series de tv antiguas e incluso libros desclasificados se pueden encontrar hoy en sitios web que, si bien tienen un costo, éste es tan bajo que la mayoría de los usuarios no tienen problema en pagar. Es una manera segura, eficiente e innovadora de comprar un bien deseado pero que es difícil de encontrar.
A simple vista, puede parecer un negocio poco lucrativo. Pero, la cantidad de personas que buscan algo distinto a lo “típico” está en aumento. Estos nuevos consumidores están dispuestos a pagar lo que sea por eso que nadie más tiene. La larga cola no para de crecer.
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